La Plata, Buenos Aires, Argentina,

EL TECLADO

Muchos son los jóvenes que me preguntan ¿como era El Teclado?, a lo que les contestó; se situaba en el viejo Pasaje Rodrigo, hermoso y elegante edificio construido por Basilio Rodrigo, abuelo de mi querido amigo y compañero de radio Ricky Rodrigo, estaba recostado sobre el ala derecha del pasaje entrando por la calle 50, sus dueños eran varios, pero citaré a los más conocidos: Pedro (El Cubano) Benavidez, baterista, uno de los fundadores de la orquesta "Swing Serenader's Band" y Presidente de la Asociación de Músicos de La Plata por muchisimos años, el virtuoso pianista Raúl (Coco) Bach que hizo bailar a varias generaciones con su ritmo inconfundible y se le conocía también como el "René Cóspito de La Plata" refiriéndose al conocido pianista de capital que tenía un estilo similar. Este sitio bailable era una cosa espectacular, una fineza, una paquetería, todo suave, a media luz, sin estridencias, buena música, elegantes cortinados, lo mas selecto en público y en donde se formaron miles de parejas y matrimonios, eran pocos los sitios de baile en la ciudad a donde podían axistír personas de todas las edades, y se caracterizaba por el buen ambiente que concurría. Muchos me piden fotos, fotos que no tengo, lamentablemente no había tantos fotógrafos y cámaras digitales, ni teléfonos celulares que sacaban fotos, caso contrario estariamos repletos de ellas. Eran épocas en la que se vivia con un ritmo más pausado y salír por la noche no representaba ningún peligro, épocas que no quiero olvidar nunca más, ya que era muy jóven con la mente llena de proyectos, además tenía mucho pelo, era pintón, estaba en los mejores conjuntos musicales, a las niñas todo eso le gustaba, por lo tanto nunca faltaba la noviecita. Serían muchas las anécdotas para contar y quizá no alcanzaría la página, solo puedo decirles que hablar de" El Teclado", era hablar de fiesta, baile, diversión sana, buen gusto, excelente música. Resumiendo: Un lugar para enamorados.

MUSICA EN EL TRANVIA


En los años 50 la ciudad era mucho más tranquila no había tantos autos, el cuatro ruedas no era para cualquiera y esto a los que más complicaba era a los músicos, en especial a los contrabajistas y baterístas, no era fácil llegar hasta los clubes a donde se debía actuar, más aún si los mismos se encontraban fuera del radio de la ciudad. Esto hacia que se tuviese que utilizar el transporte público, micros (los que eran bastante pequeños) y tranvía. Llegar por ejemplo hasta Las Quintas, La Granja, Capital Chica, Olmos, era toda una odisea. Imaginen ustedes al del contrabajo parado en un rincón del tranvía al lado del guarda....Yo cantaba y hacia percusión, pero estudie contrabajo, ya lo dije en otras ocasiones, en el Conservatorio Gilardo Gilardi...pero por fortuna solo hice una actuación como tal, acompañando a una joven cantante de tangos de ese entonces llamada Silvia Estrada, fue en los bailes de Estudiantes cuando se presentaba Escala Musical.... A las 21 horas salíamos para la milonga con nuestros uniformes de "lame" y en algunos casos de colores vivos. La ida no resultaba tan difícil, la cosa se complicaba a la vuelta cuando a las tres o cuatro de la mañana terminado el baile regresábamos, la multitud de bailarines se agolpaba en la parada del micro y nosotros ibamos a subir si se producía un milagro. Lo más práctico era entonces caminar todos juntos, por el medio de la calle en fila india; por la calle ya que en algunos lugares no había ni veredas. Así llegábamos hasta algún sitio más accesible para tomar el tranvía que era más cómodo. A propósito de tranvía, recuerdo que una noche tocamos en Los Hornos y en 60 y 137 tenía la parada final el cinco,  de ahí regresaba para el lado del centro. En esa ocasión tuvimos suerte ya que viajamos cómodos, eramos jóvenes y teníamos una polenta tremenda, luego de haber hecho tres entradas de 45 minutos cada una, nos quedaba resto para seguir, fue así que en el medio del viaje los muchachos pelaron sus instrumentos y empezaron a tocar en el viejo coche, que se movía para todos lados crujiendo como si se fuese a desarmar, este servia de escenario improvisado, el resto del pasaje chocho, quizá nunca habían viajado con música en vivo. Lo lindo del caso fue cuando varias parejas se pusieron a bailar en el pasillo y otros sobre los asientos, jajaja!!! la cara de los tanos, me refiero al motorman y al guarda, no sabían que hacer para poner orden. Pero tras 30 o 40 minutos llegamos hasta el centro de la ciudad, allí nos bajamos y cada uno para su casa. Por suerte ya en los 60 la cosa fue cambiando, alguno que se compraba el coche y transportaba al menos los instrumentos, y también por la aparición de las combis que se comenzaron a utilizar por todos los músicos, ya que viajan cómodos ida y vuelta, había espacio para para nosotros y los plomos (Chicos que se encargaban de bajar los instrumentos y armar el escenario) y también para los colados, que eran los que al llegar al baile se acercaban y nos pedían algún instrumento para entrar gratis al baile. Lindas épocas, si hasta nos dabamos el gusto de hacer música en el tranvía.


AQUELLAS PISTAS AL AIRE LIBRE


En la década del 50, cuando comienzo mi actividad con la música, recuerdo que en cada barrio había un club, algunos muy modestos, otros no tanto y los encumbrados que siempre estaban en el centro de la ciudad. No tengo datos precisos ,pero creo, que en la actualidad no quedan de ellos ni un cincuenta por ciento. Es cierto, y ya lo he comentado en otras notas, que los fines de semana el diario dedicaba tres páginas enteras a los bailes, y era muy común que varios clubes realizasen sus reuniones danzantes a muy pocas cuadras el uno del otro. La música se oía a mucha distancia  ya que estas  se llevaban a cabo en pistas al aire libre, pues no todas las instituciones contaban con salones, esas pistas tenían un encanto especial. En una punta el escenario, techado, en la otra el bufet, en un costado los sanitarios,  y en otro sector se ubicaban las mesas y sillas de chapa que además eran plegadizas, casi todas las cedía la Cervecería Quilmes, cuanto mayor era la compra de bebida  más mesas dejaban, estas eran para las grandes familias o grupos de amigos que tenían mayor poder adquisitivo, las mamas que llevaban a la nena, se acomodaban lo mejor posible alrededor de la pista en banco largo de madera contra la pared que servía de respaldo, me imagino como quedarían esas heroicas madres luego de estar sentadas durante cinco o seis horas vigilando a su niña. Completando el panorama, las pistas que tenían muy poca iluminación, eran adornadas por metros y metros de cable con lámparitas de colores. Que hermoso era ver desde el escenario a tanta y tanta gente bailando y divirtiéndose en esas noches de verano bajo un cielo estrellado y sintiendo el olor a rocío. Otros clubes, y por nombrar alguno digo: Reconquista, Unión Vecinal, tenían un escenario con dos bocas, una hacia  la pista, y otra para el salón, eran los bailes que nunca se suspendían, por las condiciones climáticas...siempre cuento que he visitado desde los bailes más humildes hasta los más lujosos, recuerdo que existían entidades barriales que no tenían ni piso de cemento, solamente tierra a la que de tanto en tanto se le regaba levemente y tampoco medianera, sino un alambrado al que se le colocaba bolsas de arpillera para que los que estaban del lado de afuera no pudiesen observar, imaginan ustedes como quedaban los zapatos y la ropa del polvo que levantaban los bailarines. Pero lo que más llamaba la atención era que todos los hombres, adultos y jóvenes, lucían traje y corbata. En grandes carteles que se colocaban en la puerta anunciando el bailes, también se leía: "la Comisión se reserva el derecho de admisión", y con el correr de los años se cambio por la frase "Vestimenta elegante sport".....ah!!!!!que hermosos bailes en aquellas pistas al aire libre.

20 HERMOSA CHICAS 20

Corría el 55, yo contaba con tan sólo 14 años, cierta noche un tío mío que era bastante calavera me dijo: "te voy a llevar a un lugar que te va a gustar", hay música, show y lindas chicas, quizá su intención era que me fuese haciendo hombre. Para ello me camuflo un poco con un saco algo grande para ... mi y hasta un poco de tisne en la cara simulando barba, a lo que le agrego un sombrero de ala ancha. Llegamos Diagonal 80 entre 1 y 115 , a un lugar en cuyo frente se leía en un improvisado cartel "La Barrera" y gran cantidad de afiches dibujados que anunciaban los artistas que se iban a presentar en la velada. Algo temeroso pensando que me podían prohibir la entrada, logre finalmente trasponer la puerta del local entre cortinas espesas de humo de cigarrillo, la estridencia de la música, las carcajadas de las mujeres y un bullicio generalizado que me mareaba. Nos sentamos en unos largos bancos de madera y aguardamos que comenzará el espectáculo, el mozo concurrió rápidamente a brindandonos sus servicios, no recuerdo si tome algo. A los pocos minutos las señoritas alternadoras se acercaron pretendiendo les convidásemos una copa. Ese fue el comienzo de la noche para mi, sin imaginar que durante 52 años iba a trabajar como presentador y músicos de esos sitios, que por entonces tenían fama de pecaminosos pero sin embargo eran más tranquilos y sin tantos riesgos como los hay en la actualidad. La famosa boite, Cabaret o Variete "La Barrera" por el 58 comenó a cambiar su fisonomía, estuvo cerrado un tiempo mientras le hacían un buen maquillaje, en una palabra, lo embellecieron, un buen escenario y sonido acustizado, mesas con elegantes manteles color rojo, buenas sillas, una pista de baile con reluciente parquet, cómodos camarines, y mozos con elegantes uniformes. En 1960 comencé a trabajar allí como maestro de ceremonias y cantante con la orquesta estable de "Pachito y su Jazz", conocí a mucha gente del ambiente artístico, tal el caso de José Marrone quien siempre me decía: "Che pibe me das una mano con los sckech, haceme la gamba y dame pie para el remate"...jajajaj!!! remate de sus chistes. A las 22 hs., estabamos sobre el escenario hacíamos tres entradas de cuarenta y cinco minutos cada una, en los descansos salíamos a comer a tomar algo, todas las noches a diferentes sitios, Confiteria "El Rayo"; Bar "Copa Baez"; "La Querencia"; "El Victoria"; "El Ciervo" y si teníamos mucho apetito a las parrillas, "La Churrasquera" o "La Tablita"...pero en el segundo descanso una de las costumbres era entrar a la estación del Ferrocarril Roca, frente al cabaret, subír a uno de los trenes estacionados y dormitar un rato. El show durante la semana se presentaba a la una de la mañana, mientras que los fines de semana había dos, a las 12 y 3 de la madrugada. Gran colorido de luces y plumas que lucian las vedettes que llegaban de Buenos Aires, cantantes de renombre, humoristas, malabaristas, etc., yo con mis smockings de lame de diferentes colores, trataba de lucír cada noche uno distinto, luego de armar el espectáculo lo presentaba con eficiencia y algo de ego propio de la edad. Todas las noches la misma tarea, menos los lunes que permanecía cerrado. Estuve allí un par de años, para luego pasar a otro y otro, aunque esto lo hacían si mis actuaciones con las orquestas me lo permitian, en caso de tener bailes, la obligación era mandar un reemplazo. Como olvidar esas épocas, esa zona de la estación en donde existía el mayor movimiento nocturno, con su mezcla de olores, a carbón de las locomotoras, el humo de las parrillas, a pizza caliente, a bebidas de los numerosos bares, y hasta el perfume bien fuerte de algun caballero elegante.

RITMOS DEL CARIBE

Allá por los años 50 todas las orquestas de la Argentina ejecutaban temas del trópico, mambo, cha cha cha, boleros, guarachas, cumbias, porros y otros, que con los años formaron parte de lo que hoy conocemos como salsa. Así como integrante de una de esas agrupaciones le fui tomando el gusto a este género, por entonces ...sonaban y fuerte, Tito Puente, Machito, Lobo y Melón, el Gran Fellove, Antonio Machin, Benny Moré, Pérez Prado, Celia Cruz, la Sonora Matancera y muchos más, todos puertorriqueños, cubanos, dominicanos. En la década del 60 comenzaron a aparecer en nuestro país agrupaciones dedicadas solamente a estos géneros, ya que hasta el momentos eran ejecutados por las mal llamadas orquestas de jazz, Los Wawancó (con la auténtica cumbia colombiana), Carlos Argentino (el Rey de la Pachanga), La Sonora Kalingó, El Cuarteto Imperial, Los Cinco del Ritmo. Fue así que mi entusiasmo por la música tropical fue creciendo, y no solo arme mi propia formación caribeña con la que actué en varios programas televisivos durante años, sino que, fui pensando en producir un espacio radial dedicado a este ritmo, transcurrieron varios años hasta que cierto día me propuse lanzarlo al aire con el nombre de "Ritmos y Sones del Caribe". Radio Universidad Nacional de La Plata a través de su director artístico Mario Porro, me brindó esa oportunidad comenzando el 1º de noviembre de 1975, momentos en que nadie conocía ni imaginaba la salsa, es por ello que me atribuyeron el nombre del "Pionero de la Salsa" y, modestia a parte, si que lo fui...En la actualidad, luego de 35 años de conducir el espacio mencionado, con numerosos premios, entre ellos el "Martín Fierro" 1993 en el rubro Mejor Musical Educativo, sigo contando con una gran franja de oyentes que me acompaña semanalmente. Este espacio, junto a la locución, el periodismo, las producciones artísticas y la música, me dieron las mayores satisfacciones de la vida y me llevaron a conocer y entablar amistad con grandes artistas, en especial de la salsa: Willie Colón, Rubén Blades, Juan Luis Guerra, Cheo Feliciano, entre otros......He realizado un sin número de actividades dentro del espectáculo, pero por lo que más se me conoce es por la Salsa, y esto, es una de las cosas que siempre le agradezco a la vida.

"ENTRE BAMBALINAS"

Un día como hoy pero del año 2000 me encontraba en el estudio fotográfico de mi amigo y excelente profesional Gustavo Torre de larga trayectoria en el celuloide, también hombre de la televisión y el cine, que trabajado nada menos que con Leopoldo Torre Nilson. Estabamos haciendo una serie de tomas y en un breve descando, mientras tomabamos un café, Gustavo me pregunta: "¿Willy porque no volvemos a hacer televisión?" lo miré y en el acto dije sí. La gente de Canal 4 Open Televisión le daba el espacio en retribución por favores que siempre prestaba al canal. Lo único que tenía que hacer yo, además de la conducción, era inventar algo, en unos minutos saqué el proyecto de la manga, ya está!!! haremos un programa que mostrará todo lo que la gente no ve, o sea la parte de atrás, y el nombre será....lo pensé unos minutos más y de pronto dije: "Entre Bambalinas". Fue así que de un momento a otro no solamente surgió la idea sino también el programa. Al día siguiente ya estabamos haciendo los primeros , salimos con cámara al hombro por los lugares más raros, diferentes e interesantes, y comenzamos a grabar. Tuvimos la oportunidad de mostrar al televidente lo oculto del Teatro Municipal Coliseo Podestá; Observatorio Astronómico; el viejo cine Princesa; Los talleres del ferrocarril en Tolosa; Museo Almafuerte; Palacio Piría (Punta Lara); Museo Policial; Circo Tihany,  y muchos otros sitios, también entrevistabamos a grandes figuras del ambiente artístico y conocimos su vida privada, el baterista Mingo Martino; el bandonenísta Antonio "Gaucho" Blasi; el escritor "Pancho" Guerrero; el actor "Mono" Ibarlín, etc. Pensamos que el espacio no tendría mucha repercusión, nos equivocamos, la tuvo y mucha. En el 2004 consideramos que ya era momento de abandonar el proyecto,  muchas horas de filmación y edición, también de producción, a pesar que contabamos con el trabajo excelente de la guía de turismo Alicia Aleman, y entonces se cerraron las bambalinas a cuatro intensos años de labor que nos dió muchas satisfacciones. Al tiempo surgió la idea de reflotar el programa, pero!!!como dice el refrán: "nunca segundas partes fueron buenas" y desistimos.

EL LIBRO SE VIENE EN EL 2011

Comencé la muestra fotográfica sobre músicos y orquestas populares de La Plata entre los años 1930 a 1990, como un hobbie, deseaba tener las fotos del los tantísimos conjuntos que había en la ciudad, ver las caras de sus integrantes que hacia tanto tiempo no veía, muchos de ellos desaparecidos, otros alejados de la ciudad. Comencé un trabajo arduo de investigación que me llevó meses y una tras una fuí conformando la colección, Una noche mientras dormía y no dormía, pensé: "porque no hacer una expo y permitírle a toda la gente de la ciudad verla". La primera en darme una mano enorme fue Adriana Blasi, hija del recordado bandonenísta Antonio "gaucho" Blasi, fui a la ex casa de su padre y cuando me abrió una habitación la ví colmada de fotos, incunables algunas, no solo me proveyó material, sino también me vinculo con Carlos Yañes de Fotográfica Colcop, con quien entable una gran amistad, allí restauraba las fotos y las haciamos en papel en una medida de 20 x 30, Carlos  su vez me presento a la Arquitecta Ana Maria Gualtieri del Atelier de las Artes, ella, su hija Mariana (museóloga) y un grupo de alumnos suyos armaron la exposición. Con el correr de los meses los amigos se enteraban de lo que estaba por realizar y me consiguian fotos o me contactaban con familiares de músicos que ya no estaban, como alguien dijo, "habian salidos de gira", En Colcop Daniela la encargada de hacer las fotos tenía una ardua tarea. Un día entre a la Cámara Argentina de la Construcción y pedí el salón que esta preparado para ese tipo de eventos, en una semana tenía el visto bueno, y fue un 21 de noviembre de 2008 que hice la apertura de la muestra con la inestimable colaboración del periodísta Roberto Abrodos, reunimos una gran cantidad de público. Había nacido un éxito imparable que a todos gustaba, seguian llegando más y más fotos, luego vendrían otros sitios, otras gentes, y más elógios...Hablando con el amigo Hugo Marsico muy allegado al poder municipal, un  día me dijo: "esto lo tiene que saber el Intendente" y la idea quedo flotando. Por todo esto puedo decír que en el 2011 se vendrá el libro con cerca de mil fotos y pequeños comentarios sobre la vida de cada músico...Le pido a Dios que esto se concrete, ya queno tiene fines de lucro, es solo un homenaje a los que con su música hicieron bailar a varias generaciones. Este emprendimiento se lo dedique a mi esposa Nilda que tanto me apoyo y que lamentablemente no pudo llegar a ver la muestra.